Vivir eternamente


Entre todos los árboles del jardín del Edén, dos se destacaban: El del conocimiento del bien y del mal y el Árbol de la Vida. Uno le traía la muerte a quien comiera su fruto, y el otro, la vida eterna.

Como sabemos, el primero fue para que el hombre sirviera y adorara a Dios por amor y con libertad, y no como obligación. Era una prueba para que el hombre manifestara el libre albedrío ofrecido por el Altísimo. El Árbol de la Vida mostraba el deseo del Creador de que el hombre, hecho a Su imagen y semejanza, no estuviera sujeto a la muerte que llegó a existir a causa del pecado.

Cuando el hombre pecó, Dios lo expulsó del jardín y puso querubines para guardar el camino del árbol de la vida, para que el hombre no comiera y viviera eternamente.Génesis 3:22-24.
El mayor miedo del ser humano es saber que un día va a morir, por eso Satanás Le dijo a Dios que todo lo que el hombre tiene, lo dará por su vida. Los científicos trabajan en búsqueda de un tratamiento que pueda aumentar la longevidad. Desde la antigüedad, los hombres siempre buscaron la inmortalidad. Todos sueñan y tienen el deseo de vivir para siempre.

Mientras la ciencia lucha para encontrar el secreto de la inmortalidad, ¡el Señor Jesús reveló la fórmula para quien quiera vivir para siempre!

Él dijo: Este es el Pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este Pan, vivirá eternamente. Juan 6:58

Es decir, el Señor Jesús, al ofrecer Su Carne y Su Sangre, nos dio el alimento que garantiza la vida eterna. Esta es la única manera de que el ser humano viva para siempre. Esto es muy glorioso, porque el hombre perdió el acceso al Árbol de la Vida que estaba en el jardín, sin embargo, nuestro Señor le concede a todo aquel que en Él cree, que se alimente de Él y que tenga derecho a la eternidad.

Obispo Domingos Siqueira

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