OBRERA HOSPITALARIA

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El post de hoy tratará de un asunto que, lamentablemente, ha sido olvidado por muchas obreras debido al ajetreo del día a día. Con los días agitados y con las responsabilidades que nunca acabarán, la tendencia es no valorar la hospitalidad.
¿Saben cómo veo la hospitalidad? Más allá del diccionario que define lo siguiente:

Significado de Hospitalidad

Acción y efecto de hospedar, hospedaje.
Característica de la persona hospitalaria; cualidad de un lugar acogedor.
Tratamiento que expresa gentileza y amabilidad.

Veo el significado de hospitalidad mucho más profundo que lo definido por el diccionario, que está muy ligado al hospedaje o albergue. Del lado espiritual, entiendo que la hospitalidad está ligada a la ofrenda, a la entrega, a la dedicación, es decir, al SACRIFÍCIO.

Vamos a aprender una vez más de Abraham. Observemos lo que está escrito, que es un claro ejemplo de hospitalidad y relacionémoslo con nuestra vida:

“El Señor Se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, a la hora de más calor. Alzó los ojos y vio a tres varones que estaban junto a Él. Al verlos salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, se postró en tierra…”

1º punto – ¿Cómo es su postura cuando alguien viene por primera vez a la Iglesia? Enseguida va al encuentro de la persona, ¿o se queda esperando que se aproxime a usted para atenderla?
Son muchos los pretextos: Porque soy tímida, porque no sé como saludarla, tengo vergüenza, y por ahí va. De esta manera se vuelve muy difícil mostrar a Dios a través de su vida.

“y dijo: Señor, si he hallado gracia en Tus ojos, Te ruego que no pases de largo junto a Tu siervo. Haré traer ahora un poco de agua para que lavéis vuestros pies, y luego os recostaréis debajo de un árbol. Traeré también un bocado de pan para que repongáis vuestras fuerzas antes de seguir, pues por eso habéis pasado cerca de Vuestro siervo.

“Ellos dijeron: Haz como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y le dijo: Toma enseguida tres medidas de flor de harina, amásala y haz panes cocidos debajo del rescoldo. Corrió luego Abraham a donde estaban las vacas, tomó un becerro tierno y bueno, lo dio al criado y este se dio prisa a prepararlo.”

2º Punto – ¿Usted va al encuentro de las necesidades de la persona que atiende? ¿O simplemente le ofrece lo básico, o sea, le aconseja de una forma común, diciéndole que haga una cadena porque Dios la bendecirá? Pero no va a lo más profundo, dándole el verdadero alimento que ella precisa. Simplemente atiende para aliviar su conciencia. Observe que Abraham fue atento, no atendió de cualquier manera, sino que fue al encuentro de la necesidad de aquel momento, fue directo al punto, sin rodeos y definido en su auxilio.

Después tomó mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos. Él se quedó con ellos debajo del árbol, y comieron.”
(Génesis 18:1-8)

3º Punto – Frente a la actitud de Abraham, podemos entender que él dio toda la atención necesaria y que no hizo nada por la mitad, sino que se quedó de pie junto aquellos ángeles, atento a todo. ¡Esto es, sin ninguna duda, una OFRENDA! Tal vez usted es aquella obrera que incluso atiende y aconseja, pero no acompaña a la persona hasta el fin, no se queda a su lado, observando su desarrollo. Entonces, no tiene este espíritu hospitalario… y esto es una señal de que algo no está bien dentro de usted, necesita rever sus conceptos y valores espirituales.
Tal vez usted me diga: Pero Luisa, ¡Abraham sirvió a los ángeles!
Pregunto: ¿no está escrito?

“De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis” (Mateo 25:40)

Me gustaría saber lo que piensa del artículo de hoy. ¡Déjenos su comentario!

Comentario “OBRERA HOSPITALARIA

  1. Es muy cierto a veces olvidamos de donde salimos y que día llegamos a la iglesia con necesidad de una palabra de aliento, de tener a alguien con quien desahogarnos y nos ayudara en oración, nos acompañara hasta el fin, debemos poner toda nuestra vida y empeño para cuidar de las personas, Dios nos escogió para ir a las ovejas perdidas, para ganar muchas almas para el Señor Jesús. Me ha servido de mucho para reflexionar y pensar que estoy haciendo para poner en práctica esa hospitalidad que Dios nos manda.

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