ES MÁS FELIZ QUIEN DA…

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Según el diccionario, la palabra “recibir” significa tomar, aceptar una dádiva, un pago, tomar posesión de algo, aceptar, obtener una recompensa o favor.

Desde que somos niños “recibir” está al tope de la lista de las cosas que más queremos. Soñamos con los regalos que nos gustaría recibir de parte de nuestros padres, abuelos, tutores, profesores, amigos…

La palabra recibir suena bien, nos remite a algo placentero. Este deseo es fácilmente implantado en nuestras mentes, sin necesitar que nos esforcemos en hacerlo.

Por su parte la palabra “dar” nos suena a algo malo, que genera insatisfacción, infelicidad, como si tuviéramos que arrancar un pedazo de nosotros, y que al final de todo, nos hará falta. No fue casualidad que en el libro de Hechos de los Apóstoles el autor afirme que es necesario recordar las palabras del Señor Jesús: “Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35.

Necesitamos entender el real significado de la palabra “dar” que es regalar, ceder, donar, ofrecer, conceder, prestar, sacar de sí, crear, emitir, dedicar, causar, generar, entregar, renunciar, sacrificar, , rendir, inspirar, atribuir, hacer, fructificar, entregarse.

En el diccionario hay como cien definiciones para la palabra “dar” y solo unas veinte de la palabra “recibir”. Definitivamente “dar” tiene un significado más amplio, no solo en lo referente al sentido, sino también a su profundidad, con respecto a que hay un compromiso de parte de aquel que lo hace. Todos están listos para recibir, pero para dar es necesaria dedicación, producción de frutos, creación.

Por medio de esta afirmación, Jesús nos concede la fórmula para nuestro crecimiento, pues el acto de recibir es pasivo, no exige esfuerzos anteriores por parte de quien lo hace. Mientras que el acto de dar es activo, produce autocrecimiento. Estos son algunos ejemplos sobre el poder que hay en el acto de dar:

Ceder, donar, ofrecer – para esto es necesario ser fuente.

Crear – todo creador es creativo, productivo, tiene la mente fértil para generar lo que no existe.

Generar – hacer que nazca, traer a la existencia.

Emitir – mandar, sacar afuera lo que se tiene.

Renunciar, sacrificar – ofrecerse, desistir de la posesión – este acto sucede a lo que se posee.

Inspirar – ejercer o recibir influencia divina, motivar.

Hacer – realizar, establecer, transformar a alguien o algo.

Atribuir – concederle algo a alguien – para conceder es necesario tener.

Fructificar – dar frutos, producir resultados ventajosos.

Rendir – ceder, ofrecer.

Entregarse – dar algo o darse a alguien – valor.

Estos son solo algunos ejemplos de frutos que se generan al priorizar el acto de dar. Y, cuando alimentamos este deseo, Dios nos hace productores de felicidad personal y de felicidad al prójimo.

Gislene Xavier

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