¡OBRERA QUE QUIERE EL ALTAR!

Estos días conversaba con una obrera que desea el ALTAR, que quiere ser esposa de un pastor…

Vi en sus ojos el anhelo mientras hablaba. Sin embargo, en el medio de la conversación, hice una observación para que ella pensara realmente en la seriedad de su objetivo. Por lo que le pregunté: “¿Tienes noción de que hay una diferencia muy grande entre QUERER y SER EL ALTAR?”

Muchas quieren y desean el ALTAR, pues de ÉL recibieron un cambio de vida, una palabra que trajo la solución a sus dilemas. Por esas y otras razones es que anhelan el ALTAR, pero no por la razón correcta, que es SER el propio ALTAR.

Decir que quiero y deseo el ALTAR no cambia nada en mi vida, y no hace ninguna diferencia, pues son solo palabras, pero yo pruebo que realmente ese es mi objetivo, cuando mi SER es Uno con DIOS, ¡cuando yo y el ALTAR somos UNO!

Yo soy el ALTAR cuando hay “VIOLENCIA” contra mi “yo”.

Si mis voluntades predominan; si tengo un carácter fuerte; si soy sentimental al punto de abatirme por cualquier llamado de atención; si tengo sueños y ambiciones personales para la satisfacción de mis intereses; si tengo impulsos, defensas y reservas, entonces, ¡no SOY el ALTAR!

Si realmente es una obrera que tiene como objetivo SER el ALTAR y no solo QUERER el ALTAR, elimine inmediatamente todo lo que se lo impide, sobre todo el mayor de todos los obstáculos: El “yo” (egoísmo).

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