No permita que su manera de ser obstaculice la acción del Espíritu Santo

caras

La Biblia dice que todo el que cree en el Señor Jesús –“creer”, en este contexto, significa la persona que Lo obedece y tiene el Espíritu Santo– hará no solo las obras que Él hizo, sino aún mayores.

Esto no es una suposición, son las Palabras del propio Señor Jesús descriptas en Juan 14:12.

Sin embargo, ¿usted conoce a alguien que haya hecho mucho más que el Señor Jesús? Además, ¿usted ya hizo las mismas cosas que Él cuando estuvo en este mundo?

No obstante, si Jesús dijo que esto sucedería, ¿por qué aún no sucedió en algunos casos?

La respuesta está en 1 Corintios 14:32: “Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas…”. Pero ¿qué significa esto?

La misma porción

El Espíritu Santo no nos es dado por medida (Juan 3:34). Es decir, todos los que son bautizados en el Espíritu Santo recibirán la misma porción: no hay nadie que tenga más o menos Espíritu.

Entonces, ¿por qué algunos son más usados por Dios que otros?

Esta es la pregunta que muchos se hacen, pero la diferencia entre ellos está en su interior, es decir, en lo que guardan dentro de ellos mismos y que, por consiguiente, limita al Espíritu Santo para que fluya en medio de ellos.

No permita que su manera de ser Lo obstaculice

Hace poco, durante una de las reuniones en el Templo de Salomón en San Pablo, el obispo Renato Cardoso usó como ejemplo un caño de agua. Él dijo que, si hay algo que obstruya ese caño, el agua que entre no logrará salir con la misma intensidad, porque hay un bloqueo en su paso.

De la misma manera, sucede con el Espíritu Santo en nuestras vidas. “Él es la Plenitud de Dios en nosotros, pero si en nuestro interior existe algo, a lo que estemos apegados y a lo que no renunciemos, por falta de fe, el Espíritu Santo estará limitado. Es como dice el texto sagrado en 2 Corintios 6:12: “No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón”.

Pero ¿de qué manera usted puede obstaculizar la fluidez del Espíritu Santo en su vida?

El obispo mencionó algunas actitudes que la persona puede tener, incluso siendo bautizada en el Espíritu Santo. Conózcalas a continuación:

timida

-Sentimentalismo: al ser emotiva, la persona se entrega con facilidad a sus sentimientos, y eso se convierte en un bloqueo para el Espíritu. Pero, aunque la persona revele ese temperamento emotivo, no es el Espíritu Santo quien lo quita, sino la propia persona. Ella es la que decide si se rinde o no a sus propios sentimientos.

mujeres y hombres

Miedo, timidez e introversión: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7).

Es decir, Su Espíritu es de valentía y osadía. Pero, aunque nos diga a través de Su Palabra “sé valiente”, Él no forzará a nadie a serlo.

La persona tiene que enfrentar su miedo y dejar su timidez. Al actuar así, permitirá que el Espíritu Santo la use de manera osada.

Un ejemplo de eso es cuando se gana almas. Aunque se ore para ser usado por Dios para salvar, sino se hace nada, como, por ejemplo, separar un momento para participar de los grupos en la iglesia o, incluso, en su día a día, nada sucederá. Si usted ve a alguien que sufre y se retrae con timidez, con recelo de lo que otros puedan pensar, no logrará ser usado en ese sentido. “Es usted el que tiene que vencerse a sí mismo. Es decir, ir y hablar con la persona y el Espíritu Santo lo usará”, ejemplificó el obispo Renato.

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– La avaricia: Muchos avarientos justifican su comportamiento mezquino por haber tenido una infancia que, debido a los problemas económicos en la familia, pasaron por innumerables necesidades. Y, actualmente, aunque tienen dinero viven con miedo de no tenerlo el día de mañana.

“Ellos recurren más a su pasado, a sus miedos de perder, que a confiar que Dios suplirá todas sus necesidades. Y no es el Espíritu Santo quien anulará eso dentro de ellas. Para que experimenten el don de la generosidad, deben tener la valentía de ‘renunciar’ y ver lo que ocurre como resultado de esa actitud”, destaca el obispo.

rudo

– No es cariñoso/a: Hay personas que son frías con su pareja, con sus hijos y afirman que no saben ser cariñosas. Pero el Espíritu Santo es cariñoso, y todo el tiempo nos demuestra Su amor por nosotros. “Si usted no sabe ser cariñoso, pero tiene el Espíritu Santo, tiene que ir en contra de esa naturaleza fría, esforzarse y pedirle al Espíritu Santo que fluya en usted, a través de Su fruto, y uno de ellos es el amor”, destaca el obispo.

Hágase a un lado

Estos son solamente algunos ejemplos, pero a cada persona le corresponde autoevaluarse y hacer su parte. “No piense que el Espíritu Santo se manifestará en usted y poseerá su conciencia al igual que los demonios, cuando se incorporan en una persona y toman el control de todos sus sentidos, de sus facultades mentales y controlan el 100 % de sus vidas. El diablo es así. ¡Pero Dios no es así! Dios trabaja en cooperación con nosotros. Él quiere que usted se lo permita, que usted esté de acuerdo.”, aclara el obispo.

Por eso está escrito que “… si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos” Mateo 18:19. Es decir, usted tiene que estar de acuerdo con la Persona del Espíritu Santo.

“Yo estoy de acuerdo con que seré una persona, un marido, una esposa diferente. Que seré una persona más osada. Estoy de acuerdo con que venceré la timidez y estos complejos. Usted tiene que estar de acuerdo, y trabajar al respecto. Actúe así para que el Espíritu Santo fluya más en usted”, concluyó el obispo.

Por lo tanto, analice sus actitudes con respecto al Espíritu Santo y la manera en la que usted se relaciona con Él. A veces, usted piensa que es Dios el que no le responde. En realidad, es usted el que impide que Él actúe en su vida.

Fuente: Universal.org

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